Fotografía del pintor Meko en la exposición España sobre Arpillera (Toledo. España)

Aunque asistió a varios centros de enseñanza de arte, su formación tanto vital como artística es sobre todo libertaria (o autodidacta). Su producción pictórica durante las décadas de los 80 y 90 se dedicó casi exclusivamente a realizar encargos (sobre todo muchas copias de maestros impresionistas como por ejemplo: Monet, Van Gogh, etc ... ), ilustracciones, decoración de interiores, etc ... para seguir tirando, pues eran tiempos en que todos los días se estaba al pie del cañón, de garito en garito.

La obra de Meko resalta la naturaleza de transformación, en el sentido más directo que asignamos al arte. Se sirve de toda clase de materiales y técnicas, con total libertad y de manera con frecuencia espontánea. Su pintura, y en general toda su obra, contiene un elevado ingrediente poético. Su investigación es constante, por ejemplo, en los últimos años, vemos aparecer distintos materiales y telas imprimadas y manipuladas produciendo pliegues y arrugas, o distintos niveles y planos espaciales pegados sucesivamente, en muchos casos, sirviéndose del collage, que queda incorporado por sus valores estrictamente pictóricos, como consecuencia de su sentido dinámico del arte y, así mismo, de su necesidad de realismo de algún modo lírico.

En la misma dirección se hallan sus cuadros reciclados (colección Espacios), realizados con maderas, cuerdas, elementos metálicos, materiales diferentes de desecho, que son valorados por sí mismos y a los cuales se contrapone un color generalmente de fondo intencionalmente pictórico.

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